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¡SOMOS DOCENTES Y ESTAMOS INDIGNADOS!

¡SOMOS DOCENTES Y ESTAMOS INDIGNADOS!
Comunicado del equipo de docentes pertenecientes a los grupos de trabajo Pygmalion e Hipatia
del Colegio de Docentes de Madrid

Estos días tan confusos que estamos viviendo al comienzo de curso nos causan un profundo dolor y una profunda indignación. Queremos expresar nuestro sentir y recordar en qué consiste nuestra profesión, para que de esta forma se pueda comprender la razón de nuestro malestar y nuestra impotencia, ante una sociedad que se posiciona superficialmente y se muestra insensible ante el hecho educativo.
NUESTRA RAZÓN DE SER
Nos reafirmamos en que somos docentes porque creemos que la sociedad será mejor si educamos a personas que sepan pensar, que tengan capacidad crítica y que interioricen unos valores que les hagan más solidarios y  compasivos con los demás. Personas que sepan aunar esfuerzos y colaborar con todos aquellos que, desde una ética, quieran construir positivamente y mejorar el mundo en que vivimos. Creemos firmemente que el conocimiento es absolutamente necesario para hacer al individuo mejor y más libre.
Nuestra tarea es esencial en la sociedad, lo sabemos y por eso nos apasiona. Es una profesión compleja, pero sabemos bien cómo tenemos que proceder. Conviene recordarlo: Nos preparamos y actualizamos nuestro conocimiento continuamente, analizamos la complejidad del mundo en el que vivimos para partir de él, estudiamos lo que los expertos en pedagogía nos van indicando para mejorar en el aula y con el aula, pensamos en cada niño o niña que tenemos delante como educadores, estudiamos y diseñamos las mejores estrategias para que aprendan y pueda aflorar lo mejor de cada uno y, por último, les acompañamos, formamos y ayudamos para que lleguen a ser personas buenas y honestas.
Es una profesión difícil que requiere una gran dedicación y consume mucha energía y tiempo, pero es muy gratificante para quien cree en la educación. Por eso pensamos que ningún docente que se plantee así su profesión ha podido desconectar de su quehacer en este mes de agosto ni logra hacerlo nunca. Estás de vacaciones pero, tu cabeza y tu espíritu nunca desconecta realmente, te acuerdas de un alumno, de sus problemas y piensas en qué podrías seguir haciendo o qué cambios se necesitarían de cara al curso siguiente; de repente, se te ocurre una idea que puede funcionar y te pones a pensar, discurrir, elaborar… ves un folleto o un cartel, un vídeo, una manifestación artística, una noticia científica, una película, etc. y piensas en cada clase y las personas que la compondrán, intentando encontrar la mejor estrategia y herramienta para que piensen, comenten, se expresen y aprendan. ¡Ahí estamos!
NUESTRA INDIGNACIÓN ES GRANDE
Dicho esto, ¡cómo no nos van a causar una gran indignación los hechos que estamos viviendo! En poquísimas ocasiones se escucha algo sensato sobre la tarea educativa en la mayor parte de la sociedad. Ni un mínimo reconocimiento, ni una noticia que merezca la pena… a lo sumo, de vez en cuando, sacan a colación a un profesor “guay” y basta. Cuando un padre o una madre nos da las gracias, nos parece algo tan insospechado que nos alegra en demasía. Y nos preguntamos ¿la sociedad no percibe nuestra tarea? ¿Quizás no la percibe porque no la conoce o porque NO LA QUIERE PERCIBIR? Por favor, no caigamos en la trampa de los que no valoran nuestro quehacer
porque no valoran al individuo, a cada individuo, ya sea quien sea. Educarle como persona libre, que sepa pensar y que ame la paz es esencial para el mundo y solo desde esa paz, que nunca está exenta de esfuerzo y “lucha” diaria, podremos avanzar.
Si nuestros dirigentes y autoridades valorasen nuestro trabajo y supieran de su complejidad y de la preparación que conlleva, hubiese sido inconcebible esa falta de previsión con la que han actuado y están actuando y que obviamente esta afectando gravemente a los colegios e institutos en todos los sentidos y a todos los niveles.
Pensar y confeccionar estrategias adecuadas, y nuevos escenarios, nuevas normas para que se puedan establecer las condiciones necesarias para que el alumnado pueda sentirse seguro y así aprender, máxime teniendo en cuanta la situación sanitaria que tenemos en estos momentos, requiere un tiempo de preparación si queremos hacerlo bien. La improvisación nunca es buena. El docente no es esa persona que abre el libro por la página 1 y lo sigue sin más y a eso se le llama dar clase. ¡Por favor, respeto y reconocimiento!
No nos dejemos manipular por aquellos a los que no les importa la educación y que, con fines políticos, buscan la confrontación y la crispación para que no podamos hacer nuestro trabajo. Hay que conservar esa lucidez tan necesaria para seguir viendo mucho más allá de los problemas inminentes o de las manipulaciones que continuamente se están filtrando en el tejido educativo.
Como hemos dicho la Educación es una tarea Esencial para formar Personas y está por encima de esas búsquedas interesadas que la utilizan como arma arrojadiza con fines que nada tienen que ver con la misma y pretende destruirnos. Llamándonos a acciones de presión nos quieren manejar para sus fines.
No somos los docentes los que tenemos que dar la cara en esta situación para esos fines. Es perverso…. Todo esto no ayuda, sino al contrario. Porque cada persona que viene a nuestra clase es única y requiere nuestro sosiego y nuestra mejor condición para poder darles lo mejor de nosotros mismos. Se necesita un ambiente amable, de colaboración en el centro y entre los docentes porque el individuo que se está educando lo necesita para aprender en todos los
sentidos. Un ambiente donde se sienta con seguridad en medio de este caos, donde sus emociones cuenten y nosotros, como personas adultas, estemos a la altura de las circunstancias para transmitirle lo que realmente es el dolor y la felicidad y contemplar este mundo que nos ha tocado vivir con esperanza.
Los docentes pocas veces hablamos sólo de nosotros. Por nuestra misma naturaleza, no caemos en el corporativismo y estamos siempre abiertos a la sociedad que nos rodea. Sin embargo, perdonad que en esta ocasión alcemos nuestra voz y manifestemos nuestros sentimientos de rabia, indignación, impotencia… ¡Señoras y señores, necesitamos que sean conscientes de todo lo que está ocurriendo!
¡Necesitamos su apoyo, su comprensión y su ayuda para poder realizar bien nuestro trabajo!
Si caminamos juntos y unidos y luchamos con tesón y lucidez por esa tarea tan maravillosa que es la Educación, buscando el mismo objetivo y preservando lo Esencial, hay una gran esperanza de que lleguemos a educar a Personas libres y con los valores que pretendemos.
Nos necesitamos como sociedad, uno solo es imposible.

4 de septiembre 2020

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