“MÁS PEDAGOGÍA”
El pasado 28 de diciembre, Gabriel
Albiac exigió desde su columna en ABC la ilegalización de los pedagogos:
“Ilegalicen a los pedagogos y España aún tendrá arreglo (…) Ilegalicen a
los pedagogos o láncense alegremente al abismo”. El articulista basaba
su opinión en que los pedagogos son culpables de “un nuevo genocidio: el
pedagógico”, resultante de haber “amputado” a dos generaciones de
españoles el placer de la lectura, habiéndolos “castrado en alma y
deseos”. Como pedagogo en ejercicio y responsable del área de Pedagogía
del Colegio de Doctores y Licenciados en Madrid -ya hogar del Colegio de
Pedagogos- siempre estoy abierto a la crítica; si bien distingo las
críticas con verdadero espíritu crítico, de las críticas con mero
espíritu de crítica. Pero la del citado artículo ni tan siquiera entra
en esta última categoría. Escribe Albiac: “Nos asfixia la alegre
apología de la infancia que no sabe de libros ni palabras ajustadas a
concepto y mesura”. Sin embargo, hacía tiempo que no leía un artículo
tan desajustado a concepto y mesura. Un artículo –y este es su peor
defecto, tratándose del texto de un pensador ya maduro como Gabriel
Albiac– sin sentido de realidad. Con razón advirtió Dinouart en El arte
de callar (1771): “Nunca se debe dejar de contener la pluma, si no se
tiene que escribir algo más valioso que el silencio”. Valga como
prescripción pedagógica.
Jorge Casesmeiro Colegio de Pedagogos (Profesionales de la Educación
de Madrid)