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POLONIA: BLANCA Y ROJA COMO SU BANDERA
Blanca por su fe y la
constancia del pueblo.
Roja por la sangre
derramada y el dolor sufrido.
Y también verde por la
esperanza en su lucha y los bosques frondosos.
Y amarilla por el ámbar
milenario y su arte incalculable.
Y azul por el cielo
intenso y el mar Báltico.
Y todos los colores por un
pasado difícil y un futuro prometedor.
Polonia es la que fue borrada del mapa
y resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix.
Hay dos maneras de ver la vida, una
que no existen los milagros, otra que todo es un milagro.
Einstein
El domingo 29 de mayo de
2011 aterrizamos en Varsovia en el aeropuerto Chopin. Es el corazón y la
capital desde 1596. El volcán Grimsvötn de Islandia nos lo permitió. El
lunes recorrimos la Ciudad Vieja (así la llaman) la plaza del Castillo con
el Palacio Real y la columna del Rey Segismundo y por la calle
Swietojanska llegamos a la plaza del Mercado con preciosas casas decoradas
como la del León y en el centro la Sirenita guerrera con espada y escudo,
hermanada con la de Copenhague y que parece que da el nombre a la ciudad
Sawa junto a su pescador Wars: Wars-sawa. Y siempre el río Vístula.
Paseamos por la Barbacana, visitamos iglesias, varias barrocas, los
Paulinos, el Santísimo Sacramento con la escultura exterior de San Benito,
patrón de Europa, Santa Ana, la catedral de San Juan Bautista y la
parroquia gótica de Santa María en el Barrio Nuevo. El parque real
Lazienki nos ofreció bonitos palacios y la escultura dedicada a Chopin (Jugendstil,
obra de Szymanowki, 1926) que sugiere melodías polonesas, en el Jardín de
Las Rosas. El corazón de Chopin está enterrado en la Iglesia de la Santa
Cruz. A la entrada pude saludar a la corpulenta estatua del libertador
Pilsudski. Y en el paseo por la ciudad encontramos la casa-museo de Marie
Curie, María Sklodowska, que gracias a una donación de mujeres polacas en
EEUU pudo fundar el Instituto Radiológico en Varsovia, hoy Centro
Oncológico que lleva su nombre.
La destrucción de la
ciudad en el año 1944, ha exigido de sus habitantes rehacerla
meticulosamente. Y lo han conseguido. Los soviéticos se instalaron allí en
1945 y tras mucha lucha, gracias al sindicato Solidaridad con Lech Walesa
y a Juan Pablo II lograron en 1991 democracia. A Varsovia la llaman el
París de Europa Central.
Polonia era una bicicleta al lado
del Mercedes de la Comunidad Europea. Lech Walesa, Premio Nóbel
de la Paz.
Desde Varsovia fuimos al
norte, a Gdansk donde numerosos silos son ahora graneros convertidos en
bonitas casas de vivos colores. Pueden verse por toda la ciudad y
especialmente junto al río Motlawa, afluente del Vístula, allí supuse que
Walesa se asomaba por una ventana para saludarnos. En el Mercado Largo
disfruté de la fuente de Neptuno con las casas renacentistas, la Puerta de
Oro y en el otro extremo la Puerta Verde con la Torre Museo y el palacio
de la Hermandad de San Jorge. Visitamos la iglesia de Santa María y de
ella arranca la calle del mismo nombre con palacetes-tiendas y el escudo
de la ciudad sobre el arco de la puerta que da al Motlawa.
También deseaba,
hipotéticamente, encontrarme con Hevelius, con Fahrenheit, con Gunter
Grass, con Schopenhauer y en Sopot en la plaza de la Conciliación con la
cruz gigante imaginé a Juan Pablo II y con fantasía a Putin en el Gran
Hotel neobarroco de 1922, en el que se hospedan importantes dignatarios, y
allí estuvo con su sequito, frente al mar Báltico en Gdynia.
Gdansk era una ciudad de
la Liga Hanseática y también de la Hansa era Gdynia, hoy con Sopot forman
la Triple Ciudad. Pertecen a la región de Pomerania.
Y a poca distancia merece
un capítulo el castillo de Malbork.
Los pensamientos de una persona son
lo más importante de su vida pero sus recuerdos son la vida misma.
Un capítulo merece el
castillo de Malbork, Marienburg, junto al río Nogat sobre cuyo puente la
vista que presenta el conjunto es fantástica. Es una gran construcción
medieval, gótico civil con treinta torres, siglo XIII que siguió en el XIV.
Nos permite conocer la historia de los Caballeros de la Orden Teutónica
Hospitalaria de la Virgen María, fue la sede de los Grandes Maestros,
digna de reyes en sus múltiples dependencias. Entre los sitiales, cada uno
con su nombre, descubrí a DOMM. DE. ANT. CASTRO. El pozo del patio del
castillo con galerías góticas tiene en lo alto un pelícano que se desgarra
el pecho para alimentar a sus polluelos, es el símbolo de la eucaristía.
La escultura de Cristo orando en el Huerto de los Olivos conmueve por la
serenidad en su noche de angustia. Y la figura de San Jorge me llena de
emoción. Estos caballeros tenían su moneda propia y hoy en el patio del
pozo aún la troquelan y la podemos adquirir como recuerdo. Una de las
iglesias sigue destruida y es museo con las piezas que sobrevivieron al
destrozo de la guerra. Es un testimonio del desastre. El castillo sí ha
sido reparado tras la Segunda Guerra Mundial.
La vida es como una leyenda, no
importa que sea larga, si no que esté
bien narrada. Lucio Séneca
La parada en la ciudad
medieval de Torun es un descubrimiento de grandeza histórica y artística
en la región de Pomerania. Vemos en la calzada muchos escudos de los
lugares donde tenían sede, castillo, los caballeros de la Orden Teutónica.
Me gustó seguirlos y fotografiarlos. Y llegué hasta Nicolás Copérnico,
pude saludarle y casi me cuenta su teoría heliocéntrica universal. Vivió
en el siglo XV y parte del XVI, la escultura es obra de Tieck, año 1853.
Cerca está la casa de la Estrella, barroca, que parece que ilumina incluso
de día. En la Rynek, Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja, además del
precioso Ayuntamiento de estilo gótico con influjo flamenco está la
iglesia barroca del Espíritu Santo de la orden de los jesuitas. Y en el
centro de la plaza una fuente con el violinista, Raftsman, que
encanta a las ranas. En el paseo que va de la estatua de Copérnico a su
calle podemos ver su casa-museo y antes de llegar a la Catedral de los
Santos Juan Bautista y Juan Evangelista la tienda donde venden las pastas
de jengibre Piernoki, una posibilidad para mimarse. También fuimos a la
Plaza del Mercado de la ciudad nueva y visitamos la iglesia de Santiago,
gótica, en obras, con un Apóstol de tamaño natural. Y en la parte oeste de
la Ciudad Vieja vimos desde el exterior la iglesia también gótica de
ladrillo rojo de Nuestra Señora de la Asunción edificada en el siglo XIV
por los franciscanos, es una joya más de Torun. El río Vístula deja a la
ciudad en la orilla oriental y curiosamente la mitad de ella pertenece a
la región de Pomerania y la otra mitad a Cujaria. Y en su totalidad se la
conoce como la Reina del Vístula.
Cuando una persona tiene voluntad y
entusiasmo, los dioses son sus aliados.
Y nosotros tenemos
voluntad viajera y llegamos entusiasmados a Poznan que nos recibe con
abundante lluvia. La ciudad invita con el lema Acércate al gótico.
Fue una zona prusiana. Cuenta con ochenta iglesias católicas entre otras
la Catedral. Visitamos la de San Estanislao, obispo polaco, barroca,
antiguo convento de los jesuitas, obra de Catenacci y Ferrari. Vimos el
exterior de la iglesia de los franciscanos, siglo XVII y XVIII y la
iglesia de los dominicos de estilo gótico del XIII, reconstruida en el
XVIII por Catenacci con el resultado de un barroco que mantiene la portada
gótica.
Fue la cuna del estado
polaco y su símbolo son dos machos cabríos. Fue zona prusiana. Pertenece a
la región de Gran Polonia En la plaza del Mercado admiramos casas
porticadas, museos, el Ayuntamiento, perla renacentista, que tiene delante
la fuente del rapto de Proserpina y hacia el centro la escultura de San
Juan Nepomuceno.
En la plaza de las Cruces conviven el
palacio universitario que abarca el Rectorado, el Aula Magna y al lado el
Colegio Mauis, la escultura del poeta Adam Mickiewicz que luchó con la
palabra contra la ocupación rusa, el palacio real prusiano de Federico II,
frondosos jardines que tras la lluvia estallaban de verdor y al fondo el
Teatro de la Ópera. En esta plaza estalló la insurrección de 1956, los
soviéticos dijeron La mano que se lanzó contra el gobierno será
cortada y saltó la chispa en todo el país. Es importante el festival
de teatro y las múltiples ferias que se celebran a lo largo del año.
Frente a nuestro Novotel Centrum había una fábrica de cerveza transformada
recientemente en los grandes almacenes La vieja Cervecería. La
ciudad está situada en la confluencia de los ríos Cybina y Warta con un
lago artificial que favorece los deportes acuáticos. Es un nudo de
comunicaciones importante. La guía nos comentó que sus habitantes tienen
fama de ahorradores.
El único lenguaje verdadero en el
mundo es un beso. Alfred de Musset
Czestochowa es la capital
religiosa junto al río Warta. En la colina Jasna Gora está el santuario de
la Virgen Negra donde acuden miles de peregrinos del mundo. Fue el Duque
Wladyslaw, por deseo de Luis I de Anjou, quien fundó en 1382 el monasterio
para albergar a los Monjes Paulinos expulsados de Hungría y a ellos les
confió el icono mariano atribuido al evangelista San Lucas o tal vez salió
del taller de Simone Martini en el siglo XIV. El claustro paulino ante el
asedio sueco se fortificó con murallas de piedra blanca por lo que se
conoce la colina como Montaña Luminosa. En 1717 la Virgen Negra fue
coronada reina de Polonia por el papa Clemente XI. Es la Virgen
Odigitria, la que señala a Jesús, el camino.
La sonrisa es el lenguaje de los
inteligentes.
En la actualidad hablar de
Wadowice equivale a decir Karol Wojtyla, Juan Pablo II y a la frase que el
pronunció en 1999 Todo empezó aquí.
En la basílica menor de la
Presentación de María está la pila bautismal donde le bautizaron, Karol
Josef, hijo de Karol y de Emilia, y la partida de bautismo. Muy cerca está
la casa en la que nació, en este momento en obras, y tras la muerte de su
madre cuando era un niño, su padre y él iban a comer enfrente donde hoy
está turismo y el museo de la ciudad.
Ahí nos endulzamos en la
cafetería Galizia con los sabrosos kremowki, pasteles que ya eran
famosos en tiempos de Karol colegial, por eso llevan el sobrenombre de
pasteles del Papa.
Wadowice es lugar de
oración, devoción, admiración de Juan Pablo II y dulzuras.
La felicidad es la ausencia de
miedo, la belleza la ausencia de dolor.
Eduardo Punset, El viaje
al poder de la mente

Cracovia es plenitud.
Nuestro hotel Galaxy, junto al puente actual sobre el Río Vístula, nos
situaba en el barrio moderno. Llegamos ávidos de recorrer la Rynek;
nos habían dicho que era una de las plazas más grande de Europa y lo
comprobamos, cuatro hectáreas, grande, hermosa y mágica. La fundó el
príncipe Krak en el siglo VI. En torno al año mil se instituyó el
obispado, en 1038 el príncipe Casimiro I la nombra capital de Polonia
hasta que Segismundo III en el siglo XVI la trasladó a Varsovia.
Escudriñamos la plaza del
Mercado con la basílica de Santa María y la iglesia de San Adalberto, el
Mercado de los Paños, el Ayuntamiento, la casa Zsara que mandó construir
el Rey Casimiro el Grande para su amante, la judía Sara, y rogué a Adam
Mickiewicz, poeta romántico, llamado cariñosamente Adás, encarnado en su
escultura en medio de la plaza que me conceda un toque de inspiración en
nombre de los hados ya que nos lo encontramos en todas las ciudades y
resulta tan próximo como si fuera de la familia. Esa tarde pude ver y oír
el famoso toque Mariacki que suena cada hora desde la torre más alta de la
basílica de Santa María que de repente se interrumpe en memoria de la
flecha que segó la vida del soldado que advertía del peligro, se mantiene
la tradición desde el siglo XIV. Decidimos entrar en la basílica de Santa
María gótica del siglo XIII mediante el pago de cuatro slotys para
disfrutar de la apertura del tríptico con el retablo de madera de roble
obra de Wit Stwosz y las esculturas de madera de tilo. Representa el árbol
de Jesé, genealogía de María y de Jesucristo y en su conjunto es toda una
catequesis
Parte de la mañana del día
siguiente fue con la compañía de la guía y sus explicaciones. Paseamos
por el barrio judío Kasimiers, testimonio de la historia, subida al
Castillo de Wawel con todos los tesoros que encierra incluida la catedral
y los patios interiores, especialmente el Renacentista. Contemplamos la
iglesia de San Andrés, estilo románico, y la de San Pedro y San Pablo, la
primera construcción barroca de Polonia, el Instituto Cervantes, las
basílicas de los Franciscanos y de los Dominicos, la calle Kanonicza para
desembocar en la plaza del Mercado con lindos puestos de flores. También
repetimos todo esto con un taxi turístico incluyendo la zona de San
Florián, la barbacana y callejuelas del Casco antiguo. Y en el distrito
antes llamado Universitario vimos los Colegios, el gótico Maius, el Novum,
donde fueron detenidos y llevados al campo de exterminio 183 profesores,
el de Médicos y la aún actual Colegiata Universitaria de Santa Ana,
barroca, del italiano Baltasar Fontana. El museo Czartoryski es
depositario del cuadro de Leonardo de Vinci La Dama
con armiño y el de
Rembrandt Paisaje con el buen samaritano. Nombro la Iglesia del
Corpus Christi con el símbolo de los panes y los peces como en Tierra
Santa. Llegamos hasta el barrio Pogorze al santuario de la Divina
Misericordia.
Hicimos
compras y vimos todo lo que el tiempo nos permitió. En la comida brindamos
por los polacos y por nosotros los viajeros. Cracovia hace honor a la
grandeza y dignidad de Polonia.
La felicidad es un camino, no una
meta. Disfruta del viaje.
La tarde que dedicamos a
las minas de sal gema, Wieliczka, a diez kilómetros de la ciudad, también
fue lluviosa, pero nosotros bajamos peldaño a peldaño y son 380, los 135
metros de profundidad. Experiencia especial en un microclima. Ya el tique
de entrada era vistoso y diferente para cada visitante.
Wieliczka es el testimonio
del trabajo bajo tierra durante siglos, desde el año 1044. Yo pedí, en mi
forma de orar, que aquel lugar me contagiara algo del salero que hay en
esas galerías, algo del esfuerzo de los muchos que allí trabajaron y un
poco del sentido artístico que allí se encierra.
Desde 1944, que la mina
dejó de ser rentable, se ha convertido en lugar de visita y es monumento
de la Historia. Empezamos a caminar en el laberinto subterráneo del pozo
Danilowicz del siglo XVIII y durante tres horas subiendo y bajando vivimos
en el interior. Durante el recorrido vimos tallados en sal múltiples
esculturas, quiero nombrar a Copérnico, al Rey Casimiro, a Goethe, a Santa
Kinga o Conegunda (1224-1292) que me emociona por la belleza, por su
historia, sobrina de Santa Isabel de Hungría y es la patrona de los
mineros; su fiesta se celebra el día 24 de Julio. Hay que destacar el gran
salón que sirve para múltiples actividades con los preciosos relieves,
siempre tallados en sal, y las lámparas delicadamente artísticas. Y no
puedo pasar por alto la capilla donde los mineros empezaban su jornada con
la Virgen que abraza al Niño y el Cristo policromado.
Desde el principio
sabíamos que la subida sería en ascensor. Todo un consuelo.
Donde mora la libertad allí esta mi
patria.
Benjamín Franklin
En 1939 el Tercer Reich
anexionó Oswiecim y la llamó Auschwitz e instalaron en un antiguo cuartel
el campo de concentración y exterminio, 1940. El campo estuvo bajo el
control de Henrich Himmler con el lema en alemán El trabajo os hará
libres. La buena situación facilitó el transporte de prisioneros
soviéticos, víctimas judías, presos políticos, gitanos. En 1941 ampliaron
el campo con los barracones de Birkenau.
Ancianos, mujeres, niños,
todos los que no servían para trabajar duro, sobraban. Se estableció el
plan Solución final del problema judío. No voy a contar las
atrocidades.
Las potencias internacionales no
intervinieron, consideraron que era un asunto de poca importancia. Nos
quedan los testimonios de todo este terror porque al entrar los rusos, 27
de enero de 1945, los gendarmes de la SS no tuvieron tiempo para destruir
las pruebas. Hoy se muestra al mundo, es un museo.
Homo homini lupus,
el hombre es un lobo para el hombre.
Levanto mi monumento a
Irena Sandler que salvó a muchos niños del gueto judío. A Oskar Schindler
que libró del exterminio. Y a cualquiera que ayude a un ser humano sea
cual sea su raza, religión y cultura.
Creo que no podré
cumplir mi propósito, aprender polaco, lengua eslava, para leer en directo
a Henryk Sienkiewicz (1846-1916) premio Nóbel de Literatura en 1905.
Siempre queda la
esperanza. Mientras tanto brindo por Polonia y por nosotros, los viajeros,
que hemos aprendido, disfrutado y estrechado lazos de amistad.
Nieves Fenoy Gil
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