Gerardo Diego
En la Concatedral de San Pedro la exposición
tiene cinco partes y un anexo: 1 Sembradores de Fe 2 La semilla echó raíces 3 Nos
ilumina el camino de la vida 4 Bajo el signo de la Cruz 5 Caminando en esperanza, y
por añadidura Evangelio en piedra: románico soriano.

Dice la esperanza: un día
La verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
Sólo tu amargura es ella.
Late, corazón, no todo
Se lo ha tragado la tierra.
Antonio Machado
La ermita de San Baudelio, Baudilio,
Baudel, a nueve kilómetros de Berlanga, es un edificio mozárabe con la
puerta de herradura, con la columna central en forma de palmera que se abre en
ocho gajos marcados por sendas armaduras que sostienen no sólo el edificio si no
también el misterio religioso; algunos dicen que es una arquitectura de
ensoñación, otros la llaman la Capilla Sixtina del arte mozárabe de Castilla.
Los frescos son bellos como un poema, como una sinfonía, algunos se los llevaron
a EE UU.
Yo soy testigo de lo que vi en Nueva York en el
museo The Cloisters, sector que pertenece al Metropolitano. También
algunos están en custodia en el Museo de El Prado. Junto a la ermita está la
cueva, la fuente y la necrópolis medieval.
Nave que surca los mares
Y que empuja el vendaval
Y que acaricia la
espuma,
De los hombres es la vida,
Su puerto la eternidad.
Rima XCVII Bécquer
La segunda subsede es la iglesia románica de
aspecto sobrio exterior de San Miguel de Gormaz (siglos XI-XII) en la
ladera de la fortaleza, castillo árabe, de Gormaz que en su momento
albergó al Cid. Es curioso el ventanal central del ábside donde podemos ver la
paloma, símbolo del Espíritu Santo, boca arriba, igual que en San Baudelio, sólo
que allí está boca abajo, por lo demás son idénticas. Lo mismo sucede en cuanto
al estilo de los frescos por lo que ambas se atribuyen al
Maestro de Maderuelo.
La ermita ha sido restaurada durante diez años y la posibilidad de visitarla es
reciente.
¡Señor glorioso, Padre que estás en el
cielo!
Creador de cielo y tierra y también del mar,
De las estrellas y la
luna y del sol que nos calienta.
Encarnado en Santa María Madre, nacido en
Belén
Según su voluntad, donde te glorificaron y cantaron
Los pastores...
Fragmento de El Credo Épico de El Cantar de Mío Cid
(330-335)
Y así regresamos a Madrid por Burgo
de Osma después de yantar en el Virrey Palafox siempre guiados atentamente
por Elena y conducidos sabiamente por Rafael.
Con los ojos llenos de arte y el corazón de
belleza y supongo que haciendo honor al Paisaje Interior, llegamos a la
capital antes de que cayera la tarde.
Esta edición de Las Edades del Hombre es
claridad, linealidad, pura belleza trisédica, además de arte, religión y
cultura. ¿Será verdad que es la última, la que cierra el proyecto?
Madrid,
junio de 2009
Nieves Fenoy Gil
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