Martes. Amanezco en Arriendas tras el largo túnel de La
Florida. Subo a los Picos de Europa, al lago Enol donde me ofrecen una
degustación de productos de la tierra: queso, chorizo y sidra. Luego visita a
Covadonga, oración a la Santina y siempre disfrutando de parajes bellísimos.
Rica comida en el Restaurante Los Arcos en Cangas de Onís después de descubrir
lo importante de la villa.
Y sigo ruta hacia Llanes tras visitar y pasear por Ribadesella. En el andén de
la estación de Llanes, entre los dos trenes del Transcantábrico, el que va a
Santiago y el nuestro con destino a León es tradición la batalla del agua de tal
modo que algunos parecían peces chorreando, yo traté de recoger el reportaje
gráfico pero poco pude hacer.
La basílica de Llanes, iglesia parroquial gótica del siglo XIII con la puerta
oeste del románico tardío, está dedicada a Santa María del Concejo. El pueblo
está en fiestas preparando los honores a su patrona, Santa María Magdalena:
Somos de la Magdalena / aunque nos cueste la vida
¡aunque nos pongan al frente / cañones de artillería!
La cena fue en Niembro, marisquería San Pelayo, no insisto en las delicias pues
es obvio, en cada comida y en cada cena lo mejor de lo mejor.
¡Oh,
gran Pelayo1
¡oh,
valientes astures! A vosotros
Su gloria debe y su libertad la patria
(Epístola V a Batilo) Jovellanos
Miércoles. Voy a Cabezón de la Sal para gozar de
Santillana y de
Altamira ¿es posible tanta belleza? ¿aproximarme a los
ancestros? ¿paladear la amistad de los compañeros de ruta? Soy privilegiada y
casi siempre con el mar de fondo, mar, belleza y siglos. ¿Los siglos me
contemplan o yo contemplo a los siglos?
La Colegiata de Santillana, su claustro, los capiteles sobrepasan todo
comentario. El arte rupestre de la cueva, neocueva, de Altamira desborda el
tiempo con la precisión de sus formas y colores.
En el parador de Gil Blas se desborda mi mente hacia lo literario, la novela
picaresca de Lesage y la degustación de croquetas de bisonte desborda mis
horizontes culinarios.
Por la tarde desembarco en Santander, subida al faro, sol radiante y mar
ronroneante, paseo por la ciudad y remate en el restaurante Sixtina.
El
viajar y el mudar de lugar
Recrean
el ánimo.
Séneca
Jueves. De
Santander por Carranza, Aranguren, Sodupe llego a Bilbao. La estación de FEVE es
linda. Recorrido por el casco antiguo y por toda la ciudad. Parada en la
Catedral gótica de Santiago, en la iglesia monumental de San Nicolás, en el
teatro Arriaga, en la casa de Unamuno y en el Museo Guggenheim que cuenta con
once años de edad. Por fuera espectacular, arquitectura titánica por titanio,
valga el juego. Por dentro interesante la colección permanente La materia del
tiempo de Richard Serra, lo físico acapara el protagonismo y por tanto
también el espacio, espacio moviente. En el centro tengo que levantar los ojos
para ver con detalle los coches que desprenden rayos luminosos. La joya es el
experimento artístico de la pólvora convertida al prenderla en caminos quemados,
en rastros ennegrecidos y la plenitud la encuentro en Cai-Guo-Quiang Quiero
crecer con los personajes de una sociedad arcaica en la que el hombre es un
lobo para el hombre.
El río Nervión me devuelve a la realidad y la comida excepcionalmente servida en
el tren, traída del restaurante Los Arcos de Cangas de Onís, me colma de paz
seguida de reposo.
El recorrido por el valle de Mena hasta Galdamés me lleva por un camino
intrincado a la Torre Loizaga, siglo XIII, con la espectacular colección de
coches antiguos y especialmente de Rolls-Royce con todos los modelos existentes
hasta que la firma fue comprada por la marca BMV. Entre tanta maravilla me
cautivó un precioso coche de bomberos inglés. La cena fue en el restaurante La
Peña en Villasana de Mena regada con txacolí.
Feliz
quien supo
Por tan
distantes pueblos y regiones
Libre
vagar, sus leyes y costumbres
Con
firme y fiel balanza comparando…
(Epístola VII a L Fernández de Moratín) Jovellanos
Viernes. A
Mataporquera por Arija para llegar a Carrión de los Condes y saludar al eterno
peregrino tras visitar el lugar y a Santa María del Camino, antes de las
Victorias, S XII, ya nombrada en el Codex Calistinus (S XII) y en
Frómista un repaso a la iglesia de San Martín, siglo XI, románico palentino con
magníficos capiteles e historiados canecillos así como la pasada por el Canal de
Castilla y el final de la mañana en Villalcázar de Sirga a la iglesia-museo con
su Virgen Blanca alabada por Alfonso X, el Sabio, en Las Cantigas de Nuestra
Señora.

En el restaurante de Los Templarios nos recibe un mesonero-peregrino, nos da la
bienvenida y nos invita a un yantar propio con tropezones del Mesón, sopa Albada
y otras exquisiteces para terminar con el licor del Peregrino al estilo de la
queimada.
A mi una
pobrecilla
Mesa, de
amable paz bien abastecida,
Me basta; y la vajilla
De fino
oro labrada
Sea de
quien la mar no teme airada.
(Vida
retirada) Fray Luís de León
Por la
tarde una estupenda sorpresa La Villa Romana de La Olmeda, descubierta en 1968,
entregada a la Diputación en 1980 y abierta con las características actuales
esta primavera. Sería un trabajo como el de Sísifo y Tántalo si tuviera que
contar las teselas de sus magníficos mosaicos.
La tarde sigue de Guardo a Cistierna para descubrir el Museo de la Siderurgia en
Sabero, edificio que alberga años de historia y la evolución del mundo de los
mineros.
La cena en el Restaurante La Arquilla se completó en el tren con una animada
fiesta de despedida y un brindis solemne por lo vivido y por el futuro.
No
quiero que me señalen el camino hecho a cordel que he de seguir;
Quiero abrirme el mío con mis propios pies a campo traviesa.
Unamuno
Sábado. A
las 8’30 campanilla que despierta por último día.
Paso por
San Feliz. Llegada a León. Foto de familia para el recuerdo, abrazos y despedida
de la tripulación. Los viajeros comenzamos el paseo por la Séptima Legio, la
muralla romana, San Isidoro, perla del románico y la Pulchra Leonina, la
catedral que mejor refleja el canon gótico francés con el juego del número tres
y sus múltiplos y la abundancia de vidrieras, más que pared, de luz más que
vidrieras y más fe que luz.
Comida en el Parador de San Marcos y a las tres y pico salida hacia la estación
para regresar en un Alvia a Madrid pasando por Burgos, Palencia y Segovia.
No me atrevo a decir si el arte supera a la naturaleza o la naturaleza al arte,
diré que son el complemento perfecto. Y las relaciones humanas el signo del
viaje.
De la Castilla del pan al Madrid del Manzanares para volver a la realidad
cotidiana.
¡Bravo por todos y por todo! Gracias por coincidir y por la amistad.
La cronista,
Nieves Fenoy Gil